oyun oyna En el 102 Aniversario de la Protesta Armada de los Independientes de Color: otra vuelta a mayo de 1912 | ARCHIVO NACIONAL DE LA REPÚBLICA DE CUBA

ARCHIVO NACIONAL DE LA REPÚBLICA DE CUBA

"POR LA PRESERVACIÓN DE LA MEMORIA HISTÓRICA"

En el 102 Aniversario de la Protesta Armada de los Independientes de Color: otra vuelta a mayo de 1912

Por: Lic. Raúl Ramos Cárdenas

1La tarde del 27 de junio de 1912, en medio de la mas feroz represión gubernamental al movimiento armado del Partido Independiente de Color, cayó asesinado en la localidad santiaguera de Mícara, actual municipio Segundo Frente Oriental, el líder fundador de dicha organización Evaristo Estenoz Corominas.

Hasta nuestros días poco se había escrito o difundido sobre las dimensiones de aquella protesta que devino genocidio, principalmente entre la población negra del oriente de la isla. La omisión histórica fue la prueba más clara del fracaso de una República neocolonial  y racista que no contemplaba al negro en su proyecto de nación; solamente “regueros de sangre y premeditado olvido”, al decir de Guillermo Rodríguez Rivera, quedaron como testigos de esa epopeya.

No resulta casual la fecha escogida por aquellos reivindicadores para dar curso a su protesta: el 20 de mayo, día en que se conmemoraba el duodécimo aniversario de la proclamación oficial de aquel “ensayo republicano” que nació, además, con una atadura constitucional llamada Enmienda Platt que convertía a la nación cubana en una especie de protectorado norteamericano en el Caribe. Esta condición, no obstante, permitió que durante la segunda intervención, específicamente en el año1908, fuera legalmente reconocida una organización de hombres negros, con el fin de establecer sus demandas sociales y políticas alejadas del engañoso binomio liberal – conservador que postergaba indefinidamente los reclamos de las personas llamadas “de color”.

Numerosos avatares durante cuatro años de activismo político, prisiones y desencantos, llevaron a la dirigencia del partido a optar por una demostración de fuerza, a la manera de las que tenían lugar en el país con relativa frecuencia, para obligar al gobierno de José Miguel Gómez a derogar una legislación, la Enmienda Morúa, que les impedía participar como garantes en las elecciones a efectuarse a finales del año 1912.

Como era de esperar, el presidente Gómez no tuvo reparos para ahogar en sangre una insurrección que pudo tener otro final, si se analiza la enorme superioridad en armamentos por parte del Ejército Permanente, de las fuerzas de la Guardia Rural y una movilización popular que estimuló el “miedo al negro”(por el recuerdo de la Revolución haitiana de finales del siglo XVIII) o la manipulación de una  prensa nacional que atizó el racismo  a  niveles insospechados, con tal de castigar de la manera más ejemplarizante la osadía de los Independientes de Color.

Precisamente, gracias a la paciente y difícil labor de los investigadores, pueden visualizarse hoy parte de las huellas de lo ocurrido. En el caso de la muerte de Estenoz, es conocido que su cuerpo fue exhibido como trofeo de guerra en el patio del Cuartel Moncada, en Santiago de Cuba, siendo objeto, además, de una grosera y ampliamente publicitada autopsia, solo para demostrar que “Estenoz hacía 72 horas que no comía”, tal como indicara el diario La Discusión al día siguiente del hecho.

Sería bueno agregar que la fotografía de la autopsia fue reproducida en centenares de copias que circularon  por aquellos días como auténticos souvenirs comerciales, así como las de su  imagen  en el ataúd.  Evidentemente, tal despliegue propagandístico estaba destinado a sembrar el terror en las masas negras ante otra posible rebelión por reclamos sociales, lo cual influyó posteriormente en la desmovilización de este sector poblacional  por muchos años.

Escenas como estas fueron recordadas por el colega Idalberto Aguilar, historiador del Segundo Frente, a raíz de la conmemoración del centenario del inicio de la Protesta Armada el 20 de mayo de 2012, cuando en una actividad efectuada en el propio poblado de Mícara, regaló a los presentes fragmentos de una grabación realizada en 2010 a una anciana del lugar, Consuelo Calunga Macías, testigo del traslado del cadáver de Estenoz tras ser ultimado en las montañas. Con claridad asombrosa, contó historias que su madre le trasmitió cuando niña: “eran tantos los muertos que los machos comían de todo aquello”, en referencia a los cerdos que devoraban cadáveres de alzados y personas negras asesinadas a mansalva.

Sirvan estas imágenes como denuncia a la violencia y al racismo,  flagelos sociales que lamentablemente se mantienen en nuestra época y como alerta que invite, sobre todo a las más jóvenes generaciones de cubanos, a profundizar en el conocimiento de la historia patria.

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Contacto del autor: rauloreto@arnac.cu

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